Ejemplo 1: solo un capital inicial, sin aportaciones
Partimos de 5.000 € guardados, a un 6% de interés anual, durante 15 años, sin añadir nada más.
| Año | Capital acumulado |
|---|---|
| 0 | 5.000 € |
| 5 | 6.691 € |
| 10 | 8.954 € |
| 15 | 11.983 € |
El capital casi se multiplica por 2,4 en 15 años, sin tocar nada más: solo por el efecto del interés compuesto sobre el mismo dinero.
Ejemplo 2: capital inicial más aportación mensual
Ahora añadimos 1.000 € iniciales, más 100 €/mes, al 7% anual, durante 20 años.
| Año | Aportado acumulado | Total |
|---|---|---|
| 5 | 7.000 € | 8.397 € |
| 10 | 13.000 € | 18.147 € |
| 15 | 19.000 € | 32.309 € |
| 20 | 25.000 € | 54.618 € |
Con este ejemplo se ve claro el efecto acumulativo: en los primeros 5 años, el interés generado es pequeño comparado con lo aportado. A partir del año 15-20, el interés generado empieza a pesar casi tanto (o más) que el propio dinero aportado.
Ejemplo 3: comparando dos edades de inicio
Dos personas aportan lo mismo (150 €/mes al 7% anual), pero una empieza a los 25 años y otra a los 35, ambas hasta los 65:
- Empieza a los 25 (40 años aportando): el resultado ronda los 385.000 €.
- Empieza a los 35 (30 años aportando): el resultado ronda los 183.000 €.
Con solo 10 años menos de plazo, el resultado no baja un 25% proporcional al tiempo perdido: baja más de la mitad. Esa es la razón por la que se suele insistir tanto en empezar pronto, aunque sea con poco.