La diferencia en una frase
El interés simple se calcula siempre sobre el capital inicial. El interés compuesto se calcula sobre el capital inicial más todos los intereses ya acumulados, así que cada periodo el interés se aplica sobre una base mayor.
Las fórmulas
Interés simple: Final = Capital × (1 + r × t). El crecimiento es una línea recta.
Interés compuesto: Final = Capital × (1 + r/n)n·t. El crecimiento se acelera con el tiempo, porque los intereses generan a su vez más intereses.
Un ejemplo con números
Supongamos 10.000 € al 6% anual durante 20 años, sin aportaciones adicionales:
| Años | Interés simple | Interés compuesto |
|---|---|---|
| 5 | 13.000 € | 13.382 € |
| 10 | 16.000 € | 17.908 € |
| 15 | 19.000 € | 23.966 € |
| 20 | 22.000 € | 32.071 € |
Al principio la diferencia es pequeña. A partir del año 10-15 empieza a notarse claramente, y a los 20 años el compuesto saca casi 10.000 € de ventaja sobre el mismo capital y el mismo tipo de interés.
¿Cuándo se usa cada uno?
- Interés simple: algunos préstamos a corto plazo, letras del tesoro, o cálculos rápidos de interés de pocos meses.
- Interés compuesto: cuentas de ahorro, fondos de inversión, planes de pensiones, la mayoría de hipotecas (aunque con matices) y prácticamente cualquier producto pensado a varios años.
En la práctica, cuando alguien habla de "hacer crecer" su dinero a largo plazo, casi siempre se refiere al interés compuesto: es el que está detrás de frases como "el interés compuesto es la octava maravilla del mundo".
Compruébalo con tus propios números
La mejor forma de interiorizar esta diferencia es jugar con cifras reales. En la calculadora puedes comparar tres escenarios de interés compuesto a la vez y ver cómo cambia el resultado según el tipo de interés y el plazo.