Paso 1: apunta tus ingresos netos reales
No el bruto, sino lo que de verdad entra en tu cuenta cada mes. Si tus ingresos varían (autónomos, comisiones), usa una media de los últimos 3-6 meses para no sobreestimar.
Paso 2: lista los gastos fijos
Vivienda (alquiler o hipoteca), suministros (luz, agua, internet), seguros, suscripciones que pagas siempre. Estos son difíciles de bajar de un mes para otro.
Paso 3: lista los gastos variables
Comida, transporte, ocio, compras no planificadas. Aquí suele estar el margen real para ajustar si el presupuesto no cuadra.
Paso 4: haz la resta
Ingresos − gastos fijos − gastos variables = lo que queda disponible. Si el resultado es negativo, estás gastando más de lo que ingresas, y toca revisar primero los gastos variables antes que los fijos.
Paso 5: decide cuánto ahorrar, no "lo que sobre"
Una forma más efectiva que "ahorrar lo que sobre a fin de mes" es decidir de antemano un porcentaje fijo (por ejemplo, 10-20% de los ingresos) y tratarlo como un gasto fijo más, apartándolo al principio del mes en vez de al final.
Hazlo con la herramienta
La calculadora de presupuesto mensual hace esta resta por ti, separando gastos fijos y variables, y te dice el porcentaje de tus ingresos que representa lo que te queda disponible.